Jornadas Cedilij 2015 – Poesía Riesgo y Abrazo

El 12 y 13 de Junio asistimos  a las Jornadas de Cedilij 2015, dadas en llamar: Poesía – Riesgo y Abrazo.

Aquí van las crónicas que salieron como resultado de la experiencia, para contar, para explicar, para compartir la experiencia vivida.

Conferencia de Iris Rivera – Vivir en Poesía

Hoy comenzaron las jornadas 2015 – poesía riesgo y abrazo organizadas por el Cedilij en la ciudad de córdoba.
Este año estas jornadas configuran un espacio donde pensar, debatir y encontrarse con la poesía, sus desafíos, sus cruces, los encuentros posibles, los silencios que hay que nombrar.
El inicio se realizó con un homenaje a Laura Devetach quien recientemente fue nominada para el premio Hans Christian Andersen, el premio de lij más importante a nivel internacional.
Para la apertura de la jornada Susana Allori, presidenta de Cedilij, enfatizó en la necesidad de recuperar la poesía en la escuela y en la vida. “Arriesgarse a la poesía para que nos abrace” dijo Susana, como una invitación y un desafío.
Susana nos propone repensar la poesía en la escuela y recuperar la literatura en la escuela fuera de las directrices didácticas y pedagógicas. Recuperar la poesía como arte, como placer poético. Porque la poesía nos une de una manera única, a través de los sentidos y las emociones, que todos compartimos. Somos iguales dentro del poema, porque el poema nos abarca, nos incluye, somos el poema. Porque, parafraseando a Luara Devetach, “Todo cabe en el poema. Ningún sentimiento le es ajeno a la poesía”.
La conferencia inaugural estuvo a cargo de Iris Rivera, escritora y poeta. Laura Escudero al presentarla fue contundente y dijo: “Iris vive en estado de poesía y eso no se ve todos los días”.
Iris Rivera hablo desde los sentidos, cantando y contando poesía, que es la forma más sincera de hablar. Y el auditorio se llenó de olores y de colores, de sonidos y palabras, que ya no eran palabras, eran piedras
y hierba,
rosetas de pururú
y fuego
y agua,
y botellas donde cabe el mar.
Iris habló de la poesía no ya como un texto escrito en forma de verso en una hoja, en un libro, en un estante de la biblioteca. Hablo de la poesía como un estado que nos invade, al que llegamos, algunos antes otros después, para sumergirnos.
Para leer un poema hay que releer el poema:
“Leer escuchando
una y otra vez,
una y otra vez,
una y otra vez,
hasta que estalla la poesía”.
Encomendó a quienes trabajan en las aulas o como mediadores de lectura a animarse al riesgo de leer poesía, de invitar poesía, de convidar a los otros el poema. “Nunca trates de explicar el poema. Contá, lee, ofrecé poesía” dijo. Porque la poesía se siente y se vive, y eso no se explica, no se enseña, no puede ser evaluado. Por eso en el aula no se puede esperar que todos los alumnos vivan la poesía de la misma manera o en el mismo momento. El estallido que nos inunda de poesía se produce de manera individual, única, irrepetible.
La poesía habla más de mí que la estoy leyendo que de ella misma. Cuando uno es capaz de sentir ese estallido poético propio, entonces es capaz de ofrecer a los otros de una forma sincera el encuentro poético.
La jornadas nos invitan a vivir en estado de poesía, hemos aceptado el desafío.

por Carolina Pittinari

Convite de poesía con Yolanda Reyes.

De pronto el tiempo ya no era el tiempo del hoy.
Nos fuimos a la infancia.
Sentados con la rodillas cerca de la cara.
El sol entraba y no, calentaba y no. Frío de aula vacía.
Y el silencio del poema antes de nacer.
Verde pizarrón, blanco tiza, en tu saco,
todos los colores.
Y no eran palabras, no era verso, ni letras, ni tinta, ni papel.
Eran sonido, eran acento, eran voz,
eran vos.
“Otra vez”, se escuchó, entonces
la poesía volvía.
Como péndulo
tu voz, tus gestos, tu cuerpo eran uno en el poema.
“Otra vez”, se escuchó, entonces
la poesía volvía.

Por Carolina Pittinari.

Taller el lenguaje de las cosas. Una aproximación al resplandor poético de los objetos.

Dictado por Laura Escudero, Juliana De Diego y Flavia Caminos.

Fue un taller lleno de silencios. Varios objetos cuidadosamente seleccionados y palabras.
Palabras que se decían,
y se repetían
y se multiplicaban.

Extrañamiento
No lenguaje
Objetos
Singularidad
Poesía.

Hay ahí, en el centro una mesa de objetos.

Los objetos que dejan de ser y se transforman en el verso del poema. Los poemas de María José Ferrada

Yo elegí la naranja.
Redonda
brillante
jugosa.
Evocando las sobremesas al sol del invierno. Y el olor de la infancia en las manos que siempre tiene olor a tierra y naranjas.

Todas las elecciones son así, azarosas y deliberadas. Todas evocaban la infancia, el hogar, las manos de la abuela o la madre. Como sí todos quisieras volver a ese lugar del no lenguaje. A la quinta existencia como explica Laura en las palabras de Quignard Pascal.

Pensar el lenguaje poético de las cosas es abordarlas por afuera de las palabras que la nombran, abandonando el lenguaje utilitario, los lugares comunes, los límites.
Es ver en un plato un mar, la luna de queso, un pañuelo una carta, un ropero un prado florecido.
Es dejarnos abrazar por las cosas del poema como si fueran otras cosas, nuevas, desconocidas, ajenas, que vienen a colmarnos.

Por Carolina Pittinari

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