Recomendados – “La familia Delasoga”

En el mes de la Madre les recomendamos libros para pensarnos como familia. ‪#‎serfamilia‬
“La Familia Delasoga” de Graciela Montes.
978950581419
Una historia llena de humor y realidad. Una familia que quiere estar siempre junta y entonces se atan con unas soguitas blancas, elásticas, relucientes. Cuantas veces en nuestra familia nos atamos con soguitas invisibles que nos mantienen cerca, muy cerca, pero tironeados por nuditos tensos e incómodos. La familia Delasoga un día corta las soguitas y descubre un mundo nuevo lleno de espacio y tiempo para estar solos sin tirones, sin nudos. Descubre sobre todo las ganas de volver a la casa con la familia a contarse todo lo que habían hecho solitos y compartirlo. “De la soga no hablaron más. ¿Para qué iba a hablar de sogas una gente tan unida?”

 

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Ser Familia

Ser Familia – Pensar la familia a través de cuentos para chicos.

En el mes de la Madre les recomendamos libros para pensarnos como familia. ‪#‎serfamilia‬
“La Familia Delasoga” de Graciela Montes. 978950581419
Una historia llena de humor y realidad. Una familia que quiere estar siempre junta y entonces se atan con unas soguitas blancas, elásticas, relucientes. Cuantas veces en nuestra familia nos atamos con soguitas invisibles que nos mantienen cerca, muy cerca, pero tironeados por nuditos tensos e incómodos. La familia Delasoga un día corta las soguitas y descubre un mundo nuevo lleno de espacio y tiempo para estar solos sin tirones, sin nudos. Descubre sobre todo las ganas de volver a la casa con la familia a contarse todo lo que habían hecho solitos y compartirlo. “De la soga no hablaron más. ¿Para qué iba a hablar de sogas una gente tan unida?”

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“Mamá, ¿porqué nadie es como nosotros?” de Luis Pescetti. getBookImg
Un libro como un catálogo, como una enciclopedia de familias… de gustos, de costumbres, de culturas que se mezclan, se cruzan, se reinventan… de papas y mamas y hermanos y abuelos y tíos que forman familias únicas, irrepetibles, como la tuya, como la de todos. Un libro para leer con los chicos y romper el molde… para pensar en nosotros como familia y como personas diferentes y entender que nadie es como nosotros, y eso es algo bueno!

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“Una cama para tres” de Yolanda ReyesUna cama para tres
Un libro sobre los miedos y los brazos abiertos, el entendimiento y el amor que llena la casa de las familias, y las camas… en las que una noche caben todos!

 

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“Los Viejitos de la Casa” de Iris Rivera. productos-los-viejitos-de-la-casa-imagen_1-original_518
Una historia para pensar los encuentros y desencuentros de los miembros de la familia -en este caso dos abuelos-. Los desacuerdos, que muchas veces intentamos pasen desapercibidos, siempre existen, y los chicos los sienten, los sufren, los viven -aún desde lejos-. Porque no traerlos como tema para charlar en familia a través de este cuento maravilloso y real. Donde el adentro y el afuera de la casa, la lluvia y el sol y la tormenta, son el escenario donde el desacuerdo y el enojo encuentran su lugar de regreso al entendimiento y el amor.

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“Familias raras de este planeta y otros” de Graciela Repúnfamiliasraras091

Un libro lleno de historias de familias raras que nos hacen despanzar de la risa. Porque todos somos parte de familias raras… La autora confiesa “Soy parte de una familia rara… que siempre sale a flote aferrada a libros, libros que en lugar de llevarnos a tierra firme nos mostraban otras dimensiones y espacios.” Este libro en particular invita a pensar las familias desde el humor y la tragicomedia. Nos invita a usar la imaginación y la fantasía para ser feliz.

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“Duplicado” de María Inés Garibalditapaduplicado-marialavezzi-baja
Un libro que nos revela una realidad dura desde el humor y la sinceridad de la mirada de un niño de 10 años. Juano, comeinza a escribir su historia para “sacar las cosas para fuera”, y así no cuenta cuando sus papás se separaron y como no se ponían de acuerdo con quien iba a vivir, un juez decidió duplicarlo para que pueda vivir con los dos papás a la vez. Pero claro, esto trajo muchos inconvenientes.
Debo advertirles que puede ser un tema doloroso, pero está abordado de una manera muy inteligente y sensible. Para pensar en los espacios que le damos a los chicos en nuestras decisiones, y como los afectan. Para entender que pensar en ellos primero, es pensar como familia.

 

 

Cuentos para la hora de Dormir

1_odos_julia_diaz_ASÍ NACIÓ NICOLODO por Graciela Montes

Papitodo era principalmente un odo, así que usaba flequillo y
zapatos redondos. Y era amable con todos. Por ejemplo, jamás
pasaba al lado de una hormiga sin decirle buenos días y los
gusanos, que son un poco lentos, los dejaba pasar primero.

Como bien se sabe, los odos suelen vivir en latitas de azafrán, pero Papitodo alquilaba un cuarto en la Lata de Arvejas del odo Pancho porque en ese tiempo escaseaban mucho las latitas.
Papitodo era pintor. Pintaba los faroles de la plaza, las chimeneas de los caracoles, los pasillos de las casas de las hormigas y, si lo dejaban, era capaz de pintar los pastitos uno por uno, porque Papitodo era un pintor de alma y le encantaba pintar, de colorado y de azul, a rayas y a cuadritos, del revés y del derecho, con brocha y con pincel. Así se iba a trabajar muy contento todas las
mañanas.
Sin embargo, un día viernes se asomó afuera, vio que el cielo estaba gris, se puso a llorar hojitas y dijo:
—Los viernes siempre llueve. (Aunque no era cierto. Pero Papitodo estaba tristón y se le daba por pensar cosas tristonas.)

Se tomó dos o tres mates, mordisqueó un pastito, se puso el mameluco, se agarró un tarrito de pintura y pensó con un suspiro: “Estoy muy solo. Hoy pintaría todos los pastitos de negro” (Por suerte no se conseguía negro por esa zona, así que los pastitos pudieron seguir siendo verdes.) Y se fue caminando hacia la parada del ciempiés, tan distraído que casi se lleva por delante un cartel amarillo que decía:
“Lentejas. Botones chicos. Caramelos. También hay paraguas”

“Eso , eso, paraguas”, se dijo Papitodo. “Hoy seguro que llueve”
Y sin pensarlo dos veces golpeó la latita del cartel.
—¿Tiene paraguas? —preguntó en cuanto vio que alguien levantaba la tapita.

—Tengo lentejas, botones chicos y caramelos. Y también un paraguas colorado. Si quiere se lo puedo prestar —dijo Mamitoda, que estaba muy linda con su flequillo recién peinado.

Papitodo la miró, la miró, se puso muy colorado y enseguida se enamoró. Y, como ya se había olvidado del paraguas, se llevó dos lentejas, un botón de cuatro agujeros y medio caramelo; todo lo que podía cargar. Y dijo hasta mañana.

Mamitoda se miró los pies porque era un poco tímida y se pasó la mano por la cabeza para ver si estaba bien peinada.

Papitodo estaba contentísimo, tan contento que casi se equivoca de ciempiés y se toma el que iba al Terreno de Enfrente. Mientras pintaba los faroles de La Plaza Grande, cantaba:

Los viernes siempre hay sol,
siempre hay sol,
siempre hay sol,
sieeeeeeempre hay sooooooool. (Aunque no era cierto)

Al día siguiente se lustró los zapatos, se puso un chaleco a rayas y fue a la latita de Mamitoda. Golpeó dos veces y, en cuanto oyó que alguien levantaba la tapita, dijo rápido rápido para no sentir vergüenza:
—Casáte conmigo. Andá, dale, casáte.

Mamitoda se había vestido de azul y dijo que sí, que se casaba porque ella también estaba enamorada.

Ese día se fueron a tomar un pastito helado a la plaza y el miércoles, bien temprano, hicieron las valijas y se mudaron al Terreno de Enfrente porque les habían dicho que allí era más fácil encontrar latitas de azafrán vacías.

Papitodo pintaba faroles y chimeneas y Mamitoda vendía lentejas, botones chicos y caramelos. Los domingos de tarde iban al charco a pasear en sapo.

Un día como otros días Mamitoda dijo tocándose la panza:
—Me parece que va a nacer Nicolodo.

—A mí también me parece –dijo Papitodo después de mirarla un rato.

Y así nació Nicolodo. Y después nacieron sus hermanitos.

FIN ✿◕‿◕✿

Montes, Graciela (1986) Así nació Nicolodo. Colección: Los cuentos del Chiribitil Nº5. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina. Este cuento fue publicado por primera vez en 1977, por la misma editorial

Dulces sueños y buen despertar. Nos leemos Mañana!

¿Querés leer más? visitá www.bibliopequeitinerante.blogspot.com 

Cuentos para la hora de dormir

Un Gato como cualquiera de Graciela Montes

 

Había una vez un gato de ojos verdes, pelo gris y cola larga. De modo que era un gato parecido a muchos otros gatos. Pero, eso sí, era un gato de bolsillo. Del bolsillo de Aníbal Gobi, guarda de tren del ferrocarril Mitre.
Mientras Aníbal Gobi picaba los boletos con su máquina picadora el gato apenas espiaba desde el borde del bolsillo de su chaqueta marrón.
El Gato de Bolsillo no se acordaba de nada que no fuese el bolsillo de Aníbal Gobi. Tal vez había nacido en el Galpón de la Esquina, o en la Casa de al Lado, o en el Jardín de Atrás. Pero lo cierto es que hacía mucho, muchísimo tiempo que vivía en el bolsillo.
Al Gato de Bolsillo el bolsillo le parecía mucho más lindo que el resto de los lugares del Mundo Grande. El bolsillo era tibio, blando, suave, oscuro, tenía pelusas que hacía cosquillas y era muy fácil acurrucarse en el fondo. El Mundo Grande, en cambio, era frío y caliente, duro y líquido, áspero y liso, negro y brillante; tenía zapatos, ramas, relojes, caras, ruedas y Gatos Peligrosos. Era muy difícil acurrucarse en el Mundo Grande.
Eso, al menos, era lo que pensaba el Gato de Bolsillo hasta las cuatro y cinco de la tarde del segundo jueves del mes de octubre, porque a las cuatro y diez de la tarde del segundo jueves del mes de octubre, mientras estaba asomado al borde del bolsillo, observando tranquilamente cómo Aníbal Gobi le picaba el boleto a una señora colorada, el gato vio algo nuevo, algo nunca visto en el Mundo Grande: un ratón de cola de piolín y ojos brillantes, un Ratón Cualquiera, que miraba pasar el tren desde atrás de un poste de la estación Belgrano R.
El Gato de Bolsillo vio al Ratón Cualquiera y enseguida notó que ya era hora de salir del bolsillo de Aníbal Gobi. En el bolsillo de Aníbal Gobi jamás había habido ratones de ojos brillantes y cola de piolín.
El Gato de Bolsillo saltó y apoyó sus patas acolchadas en el piso del tren. Volvió a saltar y cayó en el piso de la estación. El Ratón Cualquiera lo vio, dio media vuelta y empezó a correr por la calle Zapiola, con el Gato de Bolsillo atrás, corriendo y corriendo, corriendo como no había corrido nunca.
Como el Ratón Cualquiera estaba mucho más acostumbrado al Mundo Grande que el Gato de Bolsillo, ganó la carrera y encontró un agujerito donde meterse antes de que el Gato de Bolsillo pudiese sujetarle la cola con la pata.
Entonces el Gato de Bolsillo supo que estaba solo en el Mundo Grande, sin pelusas y lleno de Gatos Peligrosos.
El Gato de Bolsillo les tenía muchísimo miedo a los Gatos Peligrosos. Aníbal Gobi siempre le hablaba de ellos mientras le rascaba las orejas; le había contado que tenían garras afiladas, maullidos malévolos y el cuerpo lleno de horribles cicatrices. El Gato de Bolsillo, en cambio, tenía las uñas cortas porque Aníbal Gobi se las cortaba puntualmente todos los lunes a la noche; maullaba bajito y sólo cuando tenía hambre, y tenía un pelaje liso, entero y sin marcas.
Pensando en los gatos Peligrosos el Gato de Bolsillo se acurrucó detrás de una bolsa de basura. Mientras oía el ruido de los autos y seguía con los ojos los zapatos que iban y venían por la calle, gemía en voz baja: extrañaba muchísimo el bolsillo.
Los zapatos se fueron yendo poco a poco y, poco a poco también, se vino la Verdadera Noche. Y fue entonces que aparecieron uno a uno, uno tras otro, los Gatos Peligrosos.
Los Gatos Peligrosos eran silenciosos como todos los gatos. A veces eran rapidísimos y otras veces muy lentos, como todos los gatos. Y, como todos los gatos, tenían bigotes largos, ojos verdes y amarillos y cola larga.
Pero eran peligrosos. El Gato de Bolsillo enseguida notó que eran peligrosos.
Porque arqueaban el lomo.
Porque maullaban hacia el cielo mostrando las gargantas.
Porque abrían la pata y mostraban las uñas, larguísimas y afiladas.
Cinco Gatos Peligrosos se acercaron al Gato de Bolsillo y los cinco arquearon el lomo, maullaron hacia el cielo y mostraron las uñas. El Gato de Bolsillo los miró con sus ojos verdes y vio que también ellos tenían verdes los ojos.
Entonces pasaron cosas importantes: el gato de Bolsillo arqueó el lomo; después maulló hacia el cielo y los Gatos Peligrosos le vieron la garganta; después abrió la pata y mostró las uñas, que no eran tan largas ni tan afiladas, pero ya le estaban creciendo.
Entonces pasó otra cosa importante: un Ratón Cualquiera. Y los seis gatos- un Gato de Bolsillo y cinco Gatos Peligrosos- echaron a correr. Todos persiguieron, todos saltaron tapias, todos esquivaron árboles y se escabulleron debajo de los autos estacionados.
Y pasaron más cosas esa noche. El Gato de Bolsillo se peleó con un Gato Peligroso, pegó un salto muy alto, corrió una carrera, escarbó la tierra, encontró un poco de leche en el fondo de una bolsa de basura y se afiló las uñas en al pared de piedra.
Y cuando ya empezaba a clarear los seis gatos- un Gato de Bolsillo y cinco Gatos Peligrosos- se fueron al Baldío de Enfrente y encontraron un rincón oscuro, tibio y suave arriba de un montón de trapos viejos. Y se enroscaron a dormir todos juntos.
Entonces el gato de Bolsillo supo que en el Mundo Grande no sólo había ratones de ojos brillantes y cola de piolín; también había bolsillos llenos de pelusa.

 

FIN

Hasta Mañana…

Cuentos para la hora de dormir

HABÍA UNA VEZ UNA NUBE DE GRACIELA MONTES Y CLAUDIA LEGNAZZIportada-habia-una-vez-una-nube_grande

 

 

HABÍA UNA VEZ UNA NUBE QUE NAVEGABA POR EL CIELO COMO LOS BARCOS NAVEGAN POR EL MAR. DE AQUÍ PARA ALLÁ. A VECES SE CONVERTÍA EN MARIPOSA, OTRA VECES EN PERRO Y A LA TARDE, CUANDO EL SOL SE PONÍA ROJO, SE CONVERTÍA EN UN DRAGÓN BRILLANTE.

UN DÍA LA NUBE SE ENCONTRÓ CON OTRA NUBE,  Y DESPUÉS CON DOS MÁS. Y CON CINCO NUBES Y CON MUCHAS OTRAS QUE VENÍAN DE AQUÍ PARA ALLÁ. TANTAS ERAN QUE PARECÍAN UNA MANADA DE OVEJAS QUE VOLABA.

YA NO SE VIO MÁS EL SOL NI LA LUNA NI LAS ESTRELLAS. SOLO SE VEÍA UNA GRAN TECHO DE NUBES GRISES Y GORDAS. DE PRONTO EL CIELO SE ILUMINÓ Y UN RAYO CRUZÓ ENTRE DOS NUBES COMO UN TRONCO DE FUEGO. EL CIELO TEMBLÓ CON UN TRUENO Y EMPEZÓ A LLOVER.

Y LLOVIÓ Y LLOVIÓ. LAS GOTAS BAJABAN DESDE LAS NUBES Y HACÍAN PLAFF EN EL SUELO.  ERAN GOTAS PESADAS Y MUY MOJADAS. ALGUNAS CAÍAN EN EL CAMPO Y SE METÍAN ADENTRO DE LA TIERRA. MOJABAN LAS HOJAS DE LOS ÁRBOLES, LOS CUERNOS DE LAS VACAS Y LAS COLAS DE LOS CABALLOS. LLENABAN DE AGUA LOS CHARCOS, ASUSTABAN A LAS GALLINAS Y PONÍAN CONTENTOS A LOS PATOS.

OTRAS CAÍAN EN LA CIUDAD MOJABAN LOS TECHOS Y LAS TERRAZAS, REGABAN LAS PLANTAS DE LOS BALCONES, FORMABAN CHARCOS EN LAS VEREDAS Y SALPICABAN COMO LOCAS EN LOS PARAGUAS.

Y SIGUIÓ LLOVIENDO. LLOVIÓ HASTA EL FINAL, HASTA QUE TODAS LAS GOTAS QUE HABÍA EN LAS NUBES CAYERON A LA TIERRA. ENTONCES DEJÓ DE LLOVER, EN EL CIELO VOLVIÓ A BRILLAR LA LUNA Y BRILLARON LAS ESTRELLAS. TAMBIÉN BRILLABAN LAS HOJAS DE LOS ÁRBOLES, LOS TECHOS DE LAS CASAS, LOS CUERNOS DE LAS VACAS Y LAS FLORES DE LAS MACETAS DE LOS BALCONES, PORQUE ESTABAN LIMPIOS Y BIEN LAVADOS.

AL DÍA SIGUIENTE SALIÓ EL SOL EN UN CIELO AZUL SIN NUBES. Y EL SOL BRILLÓ Y BRILLÓ Y ARDIÓ Y ARDIÓ. TODO LO QUE ESTABA MOJADO SE EMPEZÓ A SECAR. SE SECARON LOS PARAGUAS, LOS CABALLOS Y LAS VACAS, LAS GALLINAS, LOS BALCONES CON SUS MACETAS Y, UNO POR UNO, LOS CHARCOS DE LAS VEREDAS. ESTABA LLOVIENDO AL REVÉS. NO LLOVÍA DE ARRIBA PARA ABAJO. ESTABA LLOVIENDO DE ABAJO PARA ARRIBA.

CLARO QUE LAS GOTAS DE AGUA YA NO ERAN GORDAS, DE ESAS QUE HACÍAN PLAFF AL LLEGAR AL SUELO. ERAN GOTAS MUY CHIQUITAS, TAN PERO TAN CHIQUITAS QUE HACÍA FALTA UNA LUPA MUY PODEROSA PARA VERLAS. ERAN MILLONES DE GOTAS INVISIBLES QUE VOLABAN HACIA EL CIELO DONDE BRILLABA EL SOL. LAS GOTITAS TREPABAN BIEN ALTO HASTA ENCONTRARSE CON LOS PÁJAROS Y CON LOS AVIONES.

DESPUÉS SE JUNTABAN Y FORMABAN UNA NUBE CHIQUITA COMO UNA HORMIGA. Y LA NUBE CRECÍA Y CRECÍA Y SE PONÍA A NAVEGAR POR EL CIELO  COMO LOS BARCOS NAVEGAN POR EL MAR. DE AQUÍ PARA ALLÁ. A VECES SE CONVERTÍA EN MARIPOSA, OTRA VECES EN PERRO Y POR LA TARDE, CUANDO EL SOL SE PONÍA ROJO, SE CONVERTÍA EN UN DRAGÓN BRILLANTE COMO UN DIAMANTE.

FIN

Y colorín colorado, espero que les haya gustado. Hasta Mañana!