Recomendados – “Historia de Ratones”

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Cuentos para la hora de Dormir

El Búho y la Luna de Arnold Lobel

Una noche, el Búho bajó a la orilla del mar. Se sentó sobre una gran roca y miró las olas.Todo estaba oscuro.

Entonces, la puntita de la Luna apareció sobre el borde del mar. El Búho contempló la Luna subir cada vez más alto en el cielo. Pronto la Luna estuvo brillando entera y redonda. El Búho se sentó en la roca y miró a la Luna durante un largo rato.

—Si yo estoy mirándote a ti, Luna, tú debes estar también mirándome a mí. Tenemos que ser muy buenos amigos.

La Luna no contestó, pero el Búho dijo: —Volveré a verte otra vez, Luna, pero ahora tengo que irme a casa.

El Búho bajó andando por el sendero. Levantó los ojos al cielo. La Luna estaba todavía allí. Venía siguiéndole.

—No, no, Luna —dijo el Búho—. Eres muy amable por iluminarme el camino, pero debes quedarte arriba sobre el mar, donde estás tan hermosa.

El Búho siguió andando un poco más. Volvió a mirar el cielo. Allí estaba la Luna yéndose con él.

—Querida Luna —dijo el Búho—, francamente, no debes venir a mi casa conmigo. No cabrías por la puerta, y no tengo nada que darte para cenar.

El Búho continuó caminando. La Luna se deslizaba tras él sobre las copas de los árboles.

—Luna —dijo el Búho—, creo que no me oyes.1-cuento-el_buho_y_la_luna-ilust©CarolinaBernal

El Búho subió a lo alto de una colina. Gritó todo lo fuerte que pudo: —¡Adiós, Luna!

La Luna se metió detrás de unas nubes. El Búho miró y miró. La Luna había desaparecido.

—Siempre resulta un poco triste decir adiós a un amigo —dijo el Búho.

El Búho llegó a casa. Se puso la pijama y se fue a la cama. La habitación estaba muy oscura. El Búho se sentía todavía triste.

De repente, la habitación del Búho se llenó de luz plateada. El Búho miró por la ventana. La Luna estaba saliendo detrás de las nubes.

—Luna, me has seguido durante todo el camino a casa. ¡Qué amiga tan buena y redonda eres! —dijo el Búho.

Luego, el Búho apoyó la cabeza en la almohada y cerró los ojos. La Luna entraba brillando por la ventana. El Búho ya no se sintió triste.

FIN

— Dulces sueños y buen despertar. Nos leemos Mañana!

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Cuentos para la hora de dormir

HISTORIA 4: El arbusto espinoso de Arnold Lobel

 

Una anciana fue a la puerta de su casa. Ella estaba llorando. Un policía llegó corriendo.1234512

“Querida señora” dijo el policía “¿Por qué está llorando?”

“Entre” dijo la anciana “Le mostraré”

“Mire, hay un arbusto espinoso creciendo en el sillón de mi living” dijo la anciana.

“¿Cómo llegó allí?” preguntó el policía.

“No lo sé” dijo la anciana “Un día me senté y algo me pinchó. Me levanté y allí estaba el arbusto espinoso”

“Pobre mujer” dijo el policía “voy a sacar el arbusto espino de su silla. Y luego se podrá sentar.”

“¡NO!”  dijo la anciana “¡No haga eso! No me quiero sentar. Estuve sentada toda mi vida. Amo mi arbusto espinoso. Estoy llorando porque él está enfermo. ¿Ve?” dijo la anciana “Todos sus brotes se están cayendo”

“El arbusto espino puede estar sediento” dijo el policía

“Quizás necesita agua. Nunca pensé en eso” dijo la anciana

Ella tiró un poco de agua sobre la silla. El arbusto espinoso se estremeció y se sacudió.

Hojas verdes le crecieron de los brotes. Pequeños pimpollos salieron cerca de las hojas. Los pimpollos se abrieron. Se convirtieron en grandes rosas.

“Gracia amable policía” lloraba la anciana “¡Ha salvado a mi arbusto espinoso! ¡Ha hecho mi casa hermosa!”

Ella besó al policía y le dio un gran ramo de rosas para que se llevara a su casa.

 

 

“Allí está” dijo el ratón “Te he contado mis historias. Ellas harán que tu sopa de ratón sea muy sabrosa”

“Está bien” dijo la comadreja “¿pero cómo pongo las historias en la sopa?”

“Eso es fácil” dijo el ratón “Corre afuera y encuentra un nido de abejas, algo de lodo, dos granes piedras, diez grillos, y un arbusto espinoso. Vuelve y coloca todo eso en la sopa”Sin título

La comadreja corrió afuera muy rápido. Y se olvidó de cerrar la puerta.

La comadreja encontró un nido de abejas y fue picado muchas veces.

La comadreja encontró algo de lodo y se mojó y se ensució.

La comadreja encontró dos grandes piedras. Estaban muy pesadas.

La comadreja encontró diez grillos. Tuvo que saltar para atraparlos.

La comadreja encontró un arbusto espinoso y fue pinchado y raspado.

“¡Ahora mi sopa de ratón estará muy sabrosa!” dijo la comadreja.

Pero cuando volvió a su casa encontró una sorpresa. La olla estaba vacía.

El ratón se apresuró a llegar a salvo a su casa. Encendió el fuego, comió su cena y terminó de leer su libro.

FIN

Espero que les haya gustado. Que duerman calentitos y sueñen con los angelitos. Hasta Mañana!

 

Cuentos para la hora de dormir

HISTORIA 3: Los Grillos de Arnold Lobel

 

Una noche un ratón se despertó. Había un chillido afuera de su ventana.123412

“¿Qué es ese sonido?” preguntó el ratón.

“¿Qué dijiste?” preguntó un grillo. “No puedo oírte y hacer mi música al mismo tiempo”

“Quiero dormir” dijo el ratón “No quiero más música”

“¿Qué dijiste?” preguntó el grillo. “¿Quieres más música? Buscaré un amigo”

Pronto había dos grillos criqueando.

“Quiero que pares la música” dijo el ratón “Tú me estás dando más”

“¿Qué dijiste?” preguntó el grillo. “¿Quieres más música? Buscaré otro amigo”

Pronto había tres grillos criqueando.

“Debes parar la música” dijo el ratón. “Estoy cansada. ¡No puedo soportar mucho más!”

“¿Qué dijiste?” preguntó un grillo. “¿Quieres mucha más música? Encontraré muchos más amigos”

Pronto había diez grillos criqueando.

“¡Paren!” gritó el ratón. “Su música es muy fuerte!”

“¿Fuerte?” preguntó el grillo “Si, nosotros podemos criquear más fuerte”

Entonces los diez grillos criquearon muy fuerte.

“¡Por favor!” gritó el ratón “Quiero dormir. ¡Deseo que todos ustedes se vayan!”

“¿Que nos vayamos?” preguntó el grillo “¿Porque no lo dijiste antes? Nos iremos a criquear a otra parte” dijeron los diez grillos.

Ellos se fueron y criquearon en otra parte. Y el ratón volvió a dormir.

Dulces Sueños! Hasta mañana…

Cuentos para la hora de dormir

HISTORIA 2: Las dos grandes piedras de Arnold Lobel

 

Dos grandes piedras estaban sentadas en la ladera de una colina. El pasto y las flores crecían allí.

“Este lado de la colina es lindo” dijo la primera piedra “Pero me pregunto ¿cómo será el otro lado de la colina?”

“Nosotros no lo sabemos. Nosotros nunca lo sabremos” dijo la segunda piedra.12312

Un día pasó volando un pájaro.

“Pájaro, puedes decirnos ¿qué hay del otro lado de la colina?” preguntaron las piedras.

El pájaro voló alto en el cielo. Voló sobre la colina. Luego volvió y dijo.

“Puedo ver pueblos y castillos. Puedo ver montañas y valles. Es una vista maravillosa”

La primera piedra dijo, “Todas esas cosas están del otro lado de la colina.”

“Que triste” dijo la segunda piedra “Nosotros no podemos verlas. Nosotros nunca podremos verlas”

Las dos piedras se sentaron en su lado de la colina. Y se sintieron tristes con 100 años.

Un día un ratón pasó caminando.

“Ratón, puedes decirnos ¿qué hay del otro lado de la colina?” preguntaron las piedras

El ratón trepó la colina. Puso su nariz sobre la punta y miró hacia abajo. Volvió y dijo,

“Puedo ver tierra y piedras. Puedo ver pasto y flores. Es una vista maravillosa”

La primera piedra dijo, “El pájaro nos mintió. Aquel lado de la colina es exactamente igual a este lado.”

“Oh” dijo la segunda piedra “Ahora somos felices de nuevo. Y siempre lo seremos.”

Felices Sueños! Hasta Mañana…

 

Cuentos para la hora de dormir

Sopa de Ratón de Arnold Lobel

Un ratón se sentó bajo un árbol. Estaba leyendo un libro.

Una comadreja apareció de un salto y atrapó al ratón. La comadreja llevó el ratón a su casa.

“Ah!” dijo la comadreja. “Voy a hacer sopa de ratón”

“Oh!” dijo el ratón “Voy a ser sopa de ratón”

La comadreja puso al ratón en una olla.

“ESPERA!” dijo el ratón “Esta sopa no estará rica. No tiene historias. La sopa de ratón se debe mezclar con historias para que sea realmente sabrosa”

“Pero no tengo historias” dijo la comadreja.

“Yo tengo” dijo el ratón “Y te las puedo contar ahora”

“Está bien” dijo la comadreja. “Pero apúrate. Tengo mucho hambre”

“Te voy a contar 4 historias para poner en la sopa” dijo el ratón.

 

HISTORIA 1: Las abejas y el lodo de Arnold Lobel

 

Un ratón estaba caminando a través del bosque. Un nido de abejas calló de un árbol. Aterrizó arriba de su cabeza.

“Abejas” dijo el ratón, “tendrán que irse. No quiero un nido de abejas apoyado arriba de mi cabeza”1212

Pero las abejas dijeron “Nos gustan tus orejas, nos gusta tu nariz, nos gustan tus bigotes. Oh si, este es un lindo lugar para nuestro nido. Nosotras nunca nos iremos.”

El ratón estaba enojado. No sabía que hacer. El zumbido de las abejas era muy fuerte. El ratón siguió caminando.  Llegó a un pantano lodoso.

“Abejas” dijo el ratón “Yo tengo un nido como el de ustedes. Es mi casa. Si se quieren quedar en mi cabeza tendrán que venir a casa con migo.”

“Oh si,” dijeron las abejas “Nos gustan tus orejas, nos gusta tu nariz, nos gustan tus bigotes. Estaremos contentos de ir a casa contigo”

“Muy bien” dijo el ratón.

El ratón entró al pantano y el lodo le llegó a las rodillas.

“Esta es mi puerta de entrada” dijo el ratón.

“Oh si,” dijeron las abejas.

El ratón entró al pantano y el lodo le llegó el pecho.

“Este es mi living” dijo el ratón.

“Oh si,” dijeron las abejas.

El ratón entró al pantano y el lodo le llegó la pera.

“Esta es mi habitación” dijo el ratón.

“Oh si,” dijeron las abejas.

“Y ahora me iré a dormir” dijo el ratón.

Él sumergió su cabeza en el lodo.

“Oh no” dijeron las abejas “Nos gustan tu puerta de entrada, nos gusta living, nos gustan tu habitación. Pero no, no, no, no nos gusta tu cama”

Las abejas saltaron al aire y se fueron volando. El ratón se fue a su casa a tomar un baño.

 

Que duerman bien! Hasta Mañana…